domingo, 24 de mayo de 2015

RAZZIAS: HABEMUS VICTORIA?

RAZZIAS: HABEMUS VICTORIA?

La resolución del Juez de Control Rinaldi del pasado Miércoles sobre el Habéas Corpus Preventivo Colectivo contra las Razzias, ha generado una algarabía singular en el campo jurídico progresista de Córdoba, y de todo el país.  Pero a medida que la gente empieza a leer el fallo, algún desconcierto se hace escuchar en voz baja. Varios susurros me vienen llegando...y me pareció importante que aclaremos un poco...

Creo que hay dos interpretaciones para hacer sobre la resolución, que se puede ver aqui, y que es importante hacerla para reconocer que, en un sentido relevante para el campo jurídico, Habemus Victoria.

1. Ganamos porque el Juez no rechazó el Habeas Corpus

La interpretación jurídica obvia (de la que no se habla) es que el Habeas Corpus técnicamente fue rechazado, y la algarabía deviene de qué el juez no lo dijo expresamente.

Con lo paradójico que esto pueda parecer, en realidad es simple. El demandante hizo tres peticiones: audiencia pública, orden de cese de los operativos, y declaración de inconstitucionalidad. Ninguna de ellas prosperó. Si el juez hubiera aceptado que existe “la amenaza a la libertad ambulatoria” que se denunciaba, debería haberse dictado alguna medida preventiva. Sin embargo, dijo que era "sumamente dificultoso preveer[la]"y ninguna orden de cese de amenazas apareció. Sólo se dieron recomendaciones de lo más tibias, resumibles en: “haga conocer la ley a los policías”.

En este marco, el Gobierno tiene pocas o ninguna base para apelar la resolución, ya que no hay agravio para ellos. No se le ordenó hacer nada, no se lo condenó a nada, ni siquiera se declaró  alguna modificación en el status jurídico de nadie. ¿por qué apelarían? (quizá para buscar un rechazo explícito en el TSJ, pero antes tendrían que pasar por una incierta cámara de acusación...mmmm).

Lo interesante aquí, es que varios medios y comentaristas anunciaron apresurados el Miércoles: “El juez hizo lugar a Habeas Corpus”. Pero la verdad es que nunca lo hizo. En ninguna parte, ni de los considerandos,  ni del resolutorio, se afirma la frase clave en estos casos: “hacer lugar a…”.

Unas horas después, ya los medios que leyeron el fallo, buscaban mejores verbos y adjetivos para avalar la algarabía : “Duro reproche del juez a….”, “el juez da criterios interpretativos..”, y así. Ahora, la idea, ya más correcta según creo, era la de dar fuerza normativa a los extensos y progresistas “considerandos” de la sentencia, y encontrar valor simbólico/práctico, a un resolutorio sin ningún valor instrumental.

Uno de los actores centrales del recurso me lo explicó de esta manera: “La verdad es lo que dice la primer tapa de los diarios”. Y tiene mucha razón, desde un punto de vista político. Sea quien sea que haya tenido la iniciativa de "primeriar" a los medios, e inyectar la confianza en el triunfo,  es el “gran jugador” de este caso.

Una hora antes de la resolución, el diario “Comercio y Justicia” anticipaba que “se sabía” que el juez iba a rechazar el Habeas Corpus, y la prensa interpelaba a Seleme con esa noticia, quien casi aceptando la derrota, retrucaba que “apelarían”. Los funcionarios del Gobierno, seguros de su victoria, habrán caminado relajados a tribunales, para encontrarse con la sorpresa de sus vidas: la prensa los interpelaba como el gran perdedor del caso.  Confundidos, y liados ante las preguntas, alimentaron en los medios la confianza en que efectivamente, habían perdido. 

Y ya no hubo vuelta atrás. El caso estaba ganado en los medios y en el discurso público, y poco importaba, e importa el rechazo técnico del mismo. Yo creo que la primer alegría de los miembros del Programa que dirige Seleme habrá sido el no encontrarse ni con la temida frase “se rechaza”, ni con una larga diatriba acerca de la falta de “legitimación activa” (los dos miedos con los que seguramente habrán pisado tribunales esa mañana). La segunda, y sin duda perdurable, y atribuible sólo a ellos, es la alegría del triunfo mediático e institucional (contando entre ellos, el rechazo de la Facultad de Derecho a hacer un pronunciamiento favorable). El progresismo jurídico se alineó rápidamente con las declaraciones de Seleme en los medios, entendiendo el momento político, y voilá, habemus victoria.

Se ganó una gran batalla en el campo de la construcción del discurso público.

Resta ahora que los sociólogos lean este hecho político, y desentrañen en qué medida una articulación espontanea de instituciones académicas generó y coadyuvó a semejante desenlace simbólico, tan paradójico en relación al desenlace judicial.  Un discurso jurídico progresista, pareció conquistar el beneplácito judicial, y así introyectar en los medios conclusiones jurídicas que durante mucho tiempo parecían relegadas a minorías en nuestro campo. De repente, el discurso jurídico enfrentó a la política, y la des-legitimó usando sus propios medios...


2.       Una opinión Consultiva

Más allá del extraordinario hecho político que constituye esta decisión, así representada, hay algunas explicaciones que son interesantes de mostrar también.

Si una se pregunta, ¿por qué el juez no dice si rechaza, o hace lugar al habeas corpus?, las respuestas, creo yo, pueden ser de dos tipos. Una explicación política, y una explicación jurídica.

1.      Explicación política: Quizá estamos frente a una sagacidad política sobresaliente, por parte del juez (casi la de la Corte Norteaméricana en Marbury vs. Madison).  Él sabía, como lo sabemos todos los que conocemos algo de dogmática constitucional, que un fallo a favor de este caso no pasa el estándar de legitimación activa del TSJ y de la CSJ. Así que sería un fallo destinado a ser casado, y con razón.
Pero también sabe, que un rechazo en base a lo que la sociedad verá como tecnicismos, hará que las sucesivas apelaciones con las que amenazaba Seleme, lo convirtieran a él, un juez conocido como “piola”, en el "cómplice judicial" del “fachismo” desmesurado de la política de seguridad provincial. No creo que se sintiera cómodo en esa silla.

Inteligentemente, el juez encontró la formular para hacer su fallo inapelable y salvarlo de la casación, y del demérito que sufriría, de parte de los ya no pocos progresistas que deambulan en el campo del derecho.

Hoy por hoy, si bien el Programa de "Ética" podría apelar, si lo hace, debería reconocer el rechazo formal. Yo creo que se quedarán con la ganancia política, a falta de confianza en cambiar algo en concreto por la vía judicial. Por otro lado, no tienen una constituency real (un cliente, organizaciones a las que hayan representado) frente a quien ser responsables por la no apelación del caso. El camino lógico para la perspectiva política es sostener a la “tapa de los diarios,” y con ello, sedimentar eficientemente un nuevo discurso oficial sobre la ilegalidad de las razzias.

El Gobierno tampoco tiene razones para apelar. Por un lado porque ganó técnicamente el 100% del caso, y será difícil que encuentre un agravio técnico para fundar una apelación. Pero por otro lado, para que seguir manteniendo vivo en el espacio público este asunto, no? La batalla mediática ya está perdida, y lo mejor es buscar el olvido.

Si nadie apela, estamos frente a una decisión firme, y un juez que estuvo entre la espada y la pared por unos días, sale airoso del entuerto. 

1.    Explicación jurídica: Yo creo que esta resolución podría ser vista mejor como una Opinión Consultiva, sin “caso o controversia”, al estilo de las que se dan en los sistemas internacionales del derechos humanos.
No voy a ahondar sobre si un juez de control tiene competencia o no para dar una opinión consultiva de este tipo (No estoy segura en qué medida un juez puede transformar de oficio un habeas corpus preventivo, en una opinión consultiva). Lo que me interesa mostrar es que claramente es esa clase de jurisdicción la que se ejerció, y no la jurisdicción de control de legalidad y/o constitucionalidad.

Cuando el juez no rechaza ni admite el habeas corpus, lo que hace es básicamente dejar en claro que no lo está resolviendo. No está resolviendo lo que el demandante le pide. Está ignorando la acción que se le presentó. Esto es así, porque lo que resuelve no es un Habeas Corpus sino un pedido de opinión consultiva.

¿Qué habilita al juez a re-interpretar el pedido en estos términos?: Pues, para mi es claro, hay que mirar a los actores. El presentante no es un afectado pidiéndole medidas preventivas específicas frente a una amenaza personal concreta, tampoco es un representante de los afectados contándole detalles de una situación de amenaza sistemática que exigen medidas concretas (como en Verbitsky). Se trata de un profesor de la universidad indignado después de leer los diarios y estudiar el tema, quien evidencia poca relación de representatividad con los grupos de afectados, y que en todo caso, presenta un “caso de interés público” o de “preocupación pública” ante los tribunales de justicia. Si existiera en nuestro sistema, sería el típico caso de una "acción popular". Pero como tal acción no existe, técnicamente no es un "caso".

Si bien la demanda se presentó como un Habeas Corpus Preventivo, basta mirar con ojo técnico la prueba ofrecida, para advertir que no hay plan de probar un caso concreto, y que si hubiera un plan probatorio, es el de probar la “preocupación pública y las bases razonables de la preocupación pública”. En efecto, no se nombra un solo testigo (se pretenden que testifiquen toda la lista de detenidos una vez que se obtenga ella de la policía...já!), no hay una sola prueba documental que no sean reportes periodísticos, y la informativa que se pide a la policía es tan general, y poco direccionada, que muestra claramente la falta de estrategia probatoria respecto de ella. En el caso no quedó probado nada más que lo que estaba "dicho" en la prensa. 
Sería razonable pensar que el juez, más allá del título de la acción, entendió que estaba recibiendo un pedido de “opinión consultiva” desde la academia, hacia la justicia. En razón de ello, se pronunció extensamente en su opinión, dando recomendaciones, y sin ninguna intención de control jurisdiccional sobre las actividades de la demandada.

Si pudiéramos pensar por un momento a la decisión judicial en este sentido, estaríamos en sintonia para rescatar el verdadero valor agregado de la resolución en términos jurídicos, y repensar con mas detalle su valor político, evitando así críticas que serían impertinentes.

Es eso lo que me gustaría hacer otro día, en detalle….pero hoy no, ya que tengo otras cosas a los que abocarme….locros y fiestas patrias mediante….pero esta historia continuará…


To be continued…..

viernes, 20 de marzo de 2015

5 RAZONES D.D.

5 Razones Definitivas y Detalladas De porqué el Feminismo Jurídico Argentino debe oponerse con fuerza a la Nominación de Carles como Juez de la Corte Suprema de Justicia 



1. Que se postule a la CSJN a alguien con una trayectoria tan insulsa, con la excusa de que es “joven”, debería ser una ofensa para las feministas que reclaman que se rompa de una vez por toda el techo de cristal para las mujeres en el campo del derecho.


Las estadísticas de egreso y éxito académico por género en la carrera de derecho son claras: las mujeres son más, y mejores. Estadísticamente hay muchas más mujeres jóvenes que salen de la facultad de derecho, y ellas lo hacen con mejores credenciales académicas que los hombres.
Sin embargo, el bendito techo de cristal judicial (como la mano invisible del mercado) detiene su ascenso en el campo judicial, y en el de la práctica legal. Hay una sola mujer en la Corte Suprema, y menos de un 20% de mujeres en tribunales de justicia provinciales.

Aun así, el curriculum de Carles no es un gran desafío para ninguna abogada de 30-40 años mas o menos buena. El cargo docente más alto que alcanzó el nominado, es el de “auxiliar” de Zaffaroni. Escribió tres libros, y todos con Zaffaroni. En otras palabras, su éxito académico consiste en “estar bajo el ala de”. Tiene todas las becas de los nenes ricos bien relacionados: “beca al joven líder…”, “beca para aprender liderazgo..”, etc. En otras palabras, becas para viajar a relacionarse con “gente bien”, de países que tienen intereses económicos de entrar en contactos con “gente bien” de nuestro país. Capaz que él no es un chico rico, pero ya tiene las credenciales de “nene bien”. Aun así, si preguntas por su experiencia judicial:0-Nada-Out, Experiencia profesional: intrascendente.  Para que te des una idea el tipo llena 1 página de su CV enumerando las materias de la Facultad de Derecho que curso (un ladri), y en otras 5 páginas o más enumera los eventos académicos en los que “participó/asistió”. God!!!!  Falta que ponga las películas que fue a ver al cine.

Con su record de publicaciones y de actividad académica, Carles no podría conseguir hoy una beca de Conicet para hacer su post-doctorado. Sin embargo, parpadeo un segundo, y se me vienen a la cabeza decenas de abogadas jóvenes que lo hicieron el doble de mejor que él, a la misma edad, y algunas hasta amamantando mellizos. Y al menos un puñado de ellas, son simpatizantes del gobierno, o están cerca del gobierno, con lo cuál su nominación no sería descabellada. No puedo creer que estén calladas. 

2. El precio de que Carles llegue, es estancar la despenalización del aborto por décadas 


Hay intereses muy fuertes en este sentido. 

La Corte Suprema de Justicia ha sido hasta ahora el único escenario institucional donde algún avance simbólico se ha conseguido en el tema. Estos avances, podrían marcar futuras políticas legislativas, disparar más movimiento en las políticas públicas.
Pero si estos avances continúan, será el Papa el actor político más perjudicado. Para Bergoglio sería una derrota simbólica muy grande que en su propio país se legalice el aborto durante su papado, o que se flexebilice la penalización. Es un riesgo que no puede correr.

Carles ha demostrado un compromiso cercano y de larga data con el Papa Bergoglio. 

No se trata sólo de dos visitas en un año, fotos en los diarios, o de la enunciación infinita de “su santidad”, “su excelencia” y todos los posesivos que repite Carles en cada declaración al respecto. Se trata de un devoto “confirmado” por el mismo Bergoglio en persona. Carne y uña. Misma cepa, mismo barrio.
Imagínate frente a otro caso F.A.L., quien lo va a llamar a su celular...

Las dos fuerzas de derecha que lideran las encuestas son conservadoras en materia de aborto.Se podrán de acuerdo sobre Carles con ayuda del papa. 

Es de esperar que sea Macri (activo opositor a las políticas de avance en materia de aborto no punible en la ciudad de Bs.As) quien dé finalmente el apoyo a Carles en el Congreso, nominado por Cristina (abierta opositora a la despenalización del aborto, inclinada a su ala más conservadora en vista a las elecciones: Scioli).El enlace legitimador entre estas dos fuerzas, de similar corte conservador en tema de aborto, puede ser, sin duda, el papa. Es una trampa, trap, piège, falle, トラップ, en todos los idiomas.

Dormirse frente a esto puede ser el hecho que más tenga que lamentar el feminismo argentino en el futuro. Lo dejo encuadrado para que pueda encontrarse la cita fácilmente en el 2036.


3. Es absurdo reclamar que se necesita un Penalista, cuando lo que las/os feministas necesitamos es un Constitucionalista, o algún tipo de Publicista en la Corte. 



El rol central de la Corte en el proceso democrático, y el rol central para darle substancia a los procesos democráticos, es el de control de constitucionalidad, no el de casación penal. Sin embargo, el único publicista que hay en la Corte en este momento está a punto de cumplir 99 años.

El 90% de los casos que interesan a las mujeres, y que llegan a la Corte, tienen que ver con discriminación y control de constitucionalidad. Dejar sin publicistas la Corte, es dejar sin juez los casos que le interesan a las mujeres. Nadie los va agarrar. 280 para siempre.

Cualquiera que conoce el campo jurídico un poco, sabe que los penalistas son los “cirujanos” del derecho (el 90% de ellos son hombres). El campo penal, la lógica del derecho penal, es esencialmente masculina. El ejemplo de manual de un caso de “emoción violenta” es, siempre, el del “marido que encuentra a su mujer con su amante y lo mata”. La “violación” se define por la “penetración no consentida”, y aunque ya “casarse con la ofendida” no es excusa, “si ella lo pide, bueno…”, por ahí escribimos dos o tres capítulos al respecto.
Leer los ejemplos de un manual de derecho penal, es como abrir una revista “Play Boy”, o “Sólo para Hombres”, en fin, una barricada a cualquier mirada de género del mundo. ¿Porque estaríamos las feministas interesadas que alguien formado en ese campo, en esa literatura, en ese círculo de relaciones, sea quien llegue a la Corte?

Encontrar un/a feminista Penalista es como encontrar una aguja en un pajar. Argibay era esa aguja, pero a diferencia de Zaffaroni, ella era mujer, y era una experta en derecho internacional público. Es decir, también era publicista. A mí igual me gustaba más Zaffaroni, porque no era formalista. y su visión crítica del derecho abría más espacios. Ahora, como puede ser posible que muerta ella, no importó, pero ahora, "hay reemplazar al penalista varón qué preferiría que no tengamos constitución sino un gobierno parlamentarista, y qué cree que el feminismo es una especie de racismo contra el" Tanto negacionismo es como mucho, no?

Permítaseme la latría, pero tengo que decir que la idea que suelen tener los penalistas sobre cuestiones como “discriminación”, “techo de cristal”, “suelo pegajoso” y “grupos desaventajados”, es la misma idea que tiene un futbolista sobre un choque sangriento entre dos cabezas que buscan un corner: “son cosas del futbol”. Por ahí Zaffaroni era más progre, el tipo tenía otra mirada, pero al final del día, todos los gatos son pardos...

Sino, pregúntale a Maier que piensa del “amparo coletivo”, del “control de constitucionalidad” y de todas esas instituciones “absurdas que vulneraran el derecho del defensa del estado”, o “la presunción de inocencia de los funcionarios públicos”. Invito a un pequeño research para ver quienes era los principales detractores de las “medidas cautelares” durante el debate de “reforma judicial”: todos penalistas. Sus argumentos, ameritarían una versión jurídica de la “Revista Humor”

En serio, si algo no le conviene la feminismo es que un penalista, desde ese “taper del derecho” en el que viven, resuelva los casos de género en la Corte.

4. No todo progresista jurídico es feminista, y los Progresistas no feministas son los peores.

Zaffaroni es un claro caso. Llegado el momento, y junto a Carles, en nombre del supremo “interés progresista” vendieron la vida de cientos de miles de mujeres argentinas en el nuevo Código Penal. Sus glosadores, nos explican que “se tuvieron que comer ese zapo del aborto” por un “bien mayor”.

Así es como ven a la cuestión del aborto los progresistas del derecho penal: Un zapo. De eso se trata las vidas de las mujeres pobres para los gladiadores del progresismo penal. Es realmente indignante, porque ellos “las ven a todas”. Ven que “el derecho penal criminaliza la pobreza”, ven que siempre la sociedad “criminaliza a lo diferente”, que el modernismo recalcitrante del discurso penal "excluye la mirada del joven”, que "las cárceles no resocializan", hasta que "los policías deberían sindicalizarse". Pero “no ven” que la mayoría de los pobres en Latino américa son mujeres, que las mujeres jóvenes y pobres están todas embarazadas forzosamente, y que el código penal manda que mueran cientos de miles de ellas cada año, por abortos en condiciones insalubres. A “esa”, no la ven, o la llaman “zapo”.
Y saben porque no la ven; porque eso no ocurre ni en los estrados judiciales, ni en las cárceles (los escenarios preferidos de “los” penalistas). Porque casi no se cruzan con mujeres en sus congresos de derecho penal o en los juzgados de “control”. Y para ellos, fuera de esos espacios, lo que pasa, no es derecho, “son cosas del fútbol”.

Estos penalistas progresistas de gabinete, le dicen a las trabajadoras sexuales que la culpa de todos sus males las tienen las feministas, que el feminismo es una especie de “racismo” que los persigue a ellos también para comérselos, porque no entiende que ellos son “demasiado progres.” Parece que lo que no entendemos es que sean “abolicionistas” y crean en “un sistema penal mínimo”, pero que no les importe que sus figuritas preferidas, como la “probation” y las excarcelaciones tempranas, se testeen siempre primero con criminales sexuales, femicidas, y golpeadores de mujeres. Ups! Es que ellos son progresista, sin mirar a quien!. Pelotudos!!!

A mí me asombra, de verdad, la parsimonia con la que invocan la categoría de “crímenes de lessa humanidad” para enjuiciar y condenar a un militar de 99 años, 30 años después del hecho, para dos minutos después subirse al atril con energía "progresista" desmedida a criticar la figura del “femicidio” como un “exceso punitivo” en contra de un pobre tipo (el tipo que mato a palo a su mujer pobre e iletrada, en frente de sus 5 hijos que todavía no están escolarizados). Estos progresistas de gabinete no tienen defensa posible.

Claro que seguiremos yendo con ellos a todas las marchas del 24 de Marzo, nos abrazaremos en todas las demás causas, y los mantendremos en el Facebook para vivar los mismos hechos (aunque sabemos que desaparecen el 8 de Marzo y las otras fechas, o te mandan flores y evocan a la madre). Pero por favor, a la Corte Suprema NOOOOO.
No hay razón para que nos dejemos hacer eso sin PONER RESISTENCIA.
Es imprescindible negarse a que nos vendan este tipo de progresismo. ¿Porque no podemos reclamar a una feminista jurídica en la Corte?

5. Hay que reemplazar al buen Zaffaroni, no a su lado penalista


Si tan obsesionados/as estamos con que a quien hay que reemplazar es a Zaffaroni, y el simbolismo obliga, reclamemos entonces a una jurista crítica, una no formalista, no privatista. Una jurista de formación ecléctica en la Corte, inclinada a las ciencias sociales y/o las humanidades, que muestre mucha sensibilidad con las consecuencias prácticas del derecho, que no tema hablar abiertamente del lado político del derecho, y que sea crítica del conservadurismo y los mecanismos del poder judicial como lo fue Zaffaroni.

A ver, abogadas con mejores credenciales que Carles, a ojo, te digo que deben haber cientos de miles. Si además pedimos que sean Feministas, Crítica y más Publicista que privatista o penalista, al menos un par de docenas encontramos fácil. Si además, se pide que sean simpatizantes del gobierno (para no reclamar una nominación imposible): te tiro un nombres: Alicia Ruiz.

No es tan difícil, cualquiera que se ponga a pensar un rato saca nombres. Te tiro uno solo para demostrar el punto.  No dejemos que nos entrampen con este amigo del Papa.

lunes, 19 de enero de 2015

NO FUE ELLA, NI FUE ÉL.

Fue un día angustiante el de este 19 de enero. Terriblemente angustiante. Supimos que murió un Fiscal de la Nación que denunciaba a la presidenta. El día empezó a acogotarnos desde el instante en que se encendió la radio, la tele, o se abrió un diario o una red social. Las cosas que se decían eran todas de una gravedad insoportable, o tan ofensivas, que lastimaban fibras que ni sabíamos que teníamos. Yo creo que se suicidó. Me permito decirlo con total desparpajo porque sé, más allá de lo que resulte de la autopsia, o de lo que establezca la sentencia, que cada una creerá lo que quiera creer al respecto, desde ahora y para siempre. Este es uno de esos hechos tan políticamente controvertido, que no existe autoridad pública en la tierra que pueda dar una respuesta que nos convenza a todos. Pasa que es la misma autoridad pública la que está en tela de juicio. Hoy murió la “verdad” sobre el hecho de la muerte, junto con el fiscal. Sólo podemos salir de esta encerrona acepando que se trató de un suicidio inducido, y que tuvo el fin de silenciarlo o ajusticiarlo. Es decir, siendo razonable. Es tiempo de aceptar que no fue la presidenta o su entorno quien lo mató, y que es necesarios que todos, los K y anti K, se unan para encontrar culpables. Los pocos elementos incontrovertibles son que era un fiscal que hace unos días se metió en unos líos muy serios. Denunció penalmente a la Presidente de la Nación, y en esa denuncia involucraba a altos funcionarios del Estado Iraní, y a un ramillete de funcionarios públicos (de cuello blanco, y de gatillo blanco). Poco antes de suicidarse, denunciaba amenazas hacia él, y su familia. Un fiscal que habló de la posibilidad de que lo mataran por lo que estaba denunciando. Un fiscal que pidió que se levantara la feria judicial para adelantar su denuncia, y cuando eso no pasó, fue a los medios y se preparó para ir al Congreso convocado por el partido opositor al gobierno. En ese marco de hechos es inverosímil la tesis de que se mató por pánico escénico frente a la amenaza de las agudas preguntas de los legisladores oficialistas. Es ofensiva, la insinuación de que se mató por la angustia que le causó que la interpol negara públicamente que se hayan suspendido las notificaciones rojas. Pero también es cierto que las evidencias de las que hablaba no parecían cerrar un caso concluyente. El tipo tenía unas cartas (escuchas telefónicas), que depende de donde las miraras, parecían flojitas, o prometedoras, pero en ningún caso eran fulminantes, ni política, ni judicialmente. Hablaba de sus cartas, pero no llegó a mostrarlas. Es también absurdo pensar que la Presidenta lo mandó a matar por eso. Este gobierno, la Campora y secuaces, han recibido denuncias varias veces más serias que las de encubrimiento, y seguramente están preparados para recibir denuncias el doble de graves durante este año electoral, y con el devenir de los años. Son políticos, están entrenados para eso, ¿quién puede creer que la presidenta es capaz de semejante torpeza política como el asesinato en la antesala del Congreso? Ella es, sin dudas y previsiblemente, el actor político más dañado con esta muerte. Por tanto, es la última de quien sospechar en este escenario. Tanto como Cristina no es una asesina, porque es Cristina, alguien “incontrovertiblemente” astuta en la política; así, el fiscal no es un timorato angustiado o con pánico escénico, porque él era “alguien” incontrovertiblemente extrovertido, y promotor de su propia exposición al debate político. Sin embargo, dos argentinidades heridas hoy, desvariaron durante todo el día, sosteniendo esas dos tesis absurdas. Se entiende porqué pasó esto. Los K sufrieron el masivo escarnio de la inculpación de “asesina” hacia su máximo líder, y los anti K, la tremenda daga de lo irremediable de la muerte de un supuesto gladiador. Ambas argentinidades tienen buenas razones para sangrar y desvariar de la manera en que lo están haciendo. Pero en este estado, ninguna puede ponerse a pensar sobre el significado político de la muerte inducida de un Fiscal de la Nación. Lo peor que podría hacer el gobierno ahora es sentarse sobre alguna de las tesis del desvarío. También es lo peor que podría hacer la oposición. No fue Cristina, y no fue un suicidio pasional. Pero aunque no podamos pensar bien, ahora, sobre el “hecho” de la muerte del fiscal, no podemos ignorar que sólo saliendo del desvarío será posible alcanzar alguna evidencia sobre esta muerte. Una evidencia con la autoridad necesaria para convertirse en verdad.